jueves, 28 de abril de 2016

Constructivista

George Kelly




Nacio el 28 de Abril de 1905 en una granja de Perth Kansas. Bachiller en Física y Matemáticas en 1926 y después realizó un master de sociología en la Universidad de Kansas. Consiguió una beca para estudiar en la Universidad de Edimburgo. En 1931 obtuvo una licenciatura en Psicología en la Universidad de Iowa.
Impartió clases en Fort Hays Kansas State College pero cambió su trabajo por un servicio clínico rural. En la Segunda Guerra Mundial colaboró como psicólogo de aviación dentro de la Marina.

En 1946 sustituye a Carl Rogers en la Universidad estatal de Ohio.

Kelly creó una teoría de la personalidad que hace hincapié en los pensamientos del individuo. Se concentra más en la personalidad individual que en la situación y difiere del enfoque cognoscitivo del aprendizaje social.

Teoría del Burro: Es una expresión de Kelly para indicar que su teoría concierne a la naturaleza del animal más que a la del ambiente.
Desarrollo una metáfora de la personalidad que describía al ser humano como científico, así como un científico utiliza teorías para plantear observaciones, las personas para predecir lo que sucederá en la vida

Utilizó la frase “el hombre científico" como metáfora para referirse a la personalidad humana.
Kelly desarrolló su propia filosofía: constructivismo alternativo

Murió el 6 de Marzo de 1967, en esa época colaboraba con Maslow.

Dos textos y alrededor de una docena de artículos constituyen la suma de sus publicaciones. Su teoría básica se publicó en una obra de dos volúmenes llamada Psicología de los constructos personales (The Psychology of Personal Constructs) en 1955.

Kelly también escribió un buen número de artículos muy interesantes. La mayoría de ellos están incluidos en Clinical Psychology and Personality: Selected Papers of George Kelly, publicados por Brendan Maher en 1969. Existen otras colecciones de su trabajo realizado por Kelly y sus colaboradores. Véase especialmente aquellos editados por Don Bannister.

Finalmente, existe una revista kellyana, llamada The Journal of Personal Construct Psychology. Incluye artículos teóricos y de investigación hechos por kellynianos y psicólogos de orientación similar.


Teoría
La teoría de Kelly empieza con lo que él llama “la metáfora prodigiosa”. Kelly había observado mucho tiempo atrás que tanto los científicos, como los terapeutas usualmente demostraban una actitud peculiar ante las personas: mientras que se veían a sí mismos de manera bastante bien, tendían a lo contrario con sus clientes; al tiempo que se consideraban como embarcados en las finas artes de la razón y el empirismo, veían a la gente común como víctimas de sus energías sexuales o de sus historias condicionantes.

Pero Kelly, ayudándose de sus experiencias con sus estudiantes y granjeros de Kansas, notó que estas personas comunes también estaban envueltos en los temas de la ciencia; ellos también estaban intentando comprender lo que les ocurría.

O sea, que las personas comunes también son científicas. Tienen construcciones de su realidad, de la misma forma en que los científicos tienen teorías. Tienen expectativas o anticipaciones, como los científicos poseen hipótesis.

Se embarcan en comportamientos que prueban esas expectativas, como los científicos hacen con sus experimentos. Mejoran su comprensión de la realidad sobre la base de sus experiencias, como los científicos ajustan su teoría para que encaje en los hechos. Toda la teoría de Kelly surge de esta metáfora.


El postulado fundamental

Kelly organizó su teoría en un postulado fundamental y en 11 corolarios. Su postulado fundamental dice así: “Los procesos de una persona son canalizados psicológicamente a medida que anticipan los eventos.” (Estas y las subsecuentes citas están extraídas del texto en inglés de Kelly de 1955 The Psychology of Personal Constructs) este sería el movimiento central en el proceso científico: desde la hipótesis al experimento u observación; desde la anticipación a la experiencia o comportamiento.

Kelly define los procesos como nuestras experiencias, pensamientos, sentimientos, comportamientos y cualquier otra cosa que nos dejemos en el tintero. Todas estas cosas están determinadas, no solamente por la realidad externa, sino por nuestros esfuerzos de anticiparnos al mundo, a otras personas, y a nosotros mismos, en todo momento y siempre, día tras día, año tras año.

De manera que, cuando me asomo a la ventana para ver la procedencia de un ruido ensordecedor, no veo exactamente ni completamente lo que está ahí fuera. Busco aquello referido a mis expectativas. Quizás estoy buscando un accidente de coche o un camión de basura. No estoy preparado para la obra en construcción del edificio de enfrente que produce un sonido similar al de un camión, o tampoco lo estoy para el aterrizaje de un OVNI en plena calle. Si el objeto volador fuese de hecho el productor del ruido, inicialmente no lo percibiré como tal. Percibiré algo. Estaré confuso y asustado. Intentaré comprender lo que estoy viendo. Me volcaré en miles de comportamientos para intentar ver lo que es o me retiraré rápidamente de la ventana por la ansiedad. Solamente después de un tiempo seré capaz de hallar la anticipación correcta, la hipótesis correcta: “¡OH, Dios Mío, si es un OVNI!”

Claro que si la aparición de ovnis fuese una cosa común en mi mundo, que producen ese tipo de sonidos, podría anticiparme con accidentes de coche, camiones de basura u ovnis; una anticipación que sería corroborada tan pronto me asomase a la ventana.







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